
Quizás no seamos más que ventanas. A veces transparentes, a veces opacos, a nuestro través pasan los rayos de sol y la oscuridad de la noche, tratando de permanecer impasibles ante las inclemencias del tiempo, pero por suerte no podemos. Aprendiz de profesión, quiero abrirme, dejar pasar la sabiduría, conocimientos que aquellos que estáis al otro lado, como una suave brisa, o empaparme de emociones, y secar al sol mis penas después de una fuerte lluvia otoñal… a los que estáis ahí fuera, no dudéis en tirar piedrecitas para llamar mi atención, sed bienvenidos a este mi pequeño mundo que estaré encantado de abrir para ustedes…